domingo, 25 de julio de 2010

Un sueño importante y el calendario español.

Esta mañana me he acordado que hace un par de noches soñé con algo que quería decir en este blog. Además me he acordado de que era TAN IMPORTANTE que decidí apuntarlo. Así que debí pensar que el borrador del móvil era el mejor instrumento para hacerlo. Acabo de encontrarlo. Aviso, es un escrito bastante ininteligible:



Texto: Si digo una ment, es vqdad? Los aññs dbrian kmbhar n veranñ

Pues bien, esa noche lo que me rondaba la cabeza era el siguiente pensamiento: "Si digo una mentira en mi Seriously, entonces sería una verdad? (y viceversa) Es decir este es un blog de afirmaciones verdaderas que terminan siendo mentiras. Entonces si yo suelto una mentira, ¿sería una verdad? A partir de ahora ¿podría colar verdades camufladas de mentira?

Esa noche debía estar muy inspirada porque el mensaje contiene una seguna parte: Los aññs dbrian kmbhar n veranñ

Con este pensamiento lo que que quería era explicaros lo siguiente:

"Alguien me ha contado que en España se está intentando cambiar el calendario. En nuestro país disponemos de un mes de vacaciones en verano así que se están pensando que el año coincida con el calendario escolar. Es decir que el 2011 empiece el 1 de septiembre y termine el 31 de agosto. Navidad seguiría siendo en diciembre, vacaciones en agosto y todo igual, tan solo se organizaría mejor el año. Y cuando los niños fueran al cole no se harían un lío diciendo que 3º de primaria empezó en el 2001 y siguió en el 2002. Es un verdadero lío y nadie recuerda tantas fechas."

A mi me parece muy bien.

miércoles, 21 de julio de 2010

El trueque.


El trueque

-Perdona, perdona- escuché mientras subía el que debía ser el doscientos y pico escalón. ¿Hola?- unos deditos repicaban mi hombro insistentemente. -¿¡qué?!- contesté sorprendida mientras observaba la cara de bollo que tenía ese niño de un rubio alemán. Mira es que... verás... estoy jugando con mis amigos a un juego y...- cada vez se ponía más colorado, pensé que le iban a estallar sus gordas mejillas. -el juego consiste en irnos cambiándonos las cosas, yo te doy este tícket de tren usado y tú me das algo a cambio ¿vale?- El alemancito ya no estaba tan rojo, ahora sonreía mucho y los ojos le brillaban (hasta me parecía un poco menos niño) -De acuerdo.- Contesté alucinada -¡Pero yo no tengo nada!- confesé repasando cada uno de mis bolsillos. -¿cómo que no? todos tenemos algo, cualquier cosa, ¿ni un trozo de plástico?- Me dijo él. En ese momento dudé si me tomaba el pelo o no. Pero me había dicho algo importante, algo que debía escribir: TODOS TENEMOS ALGO.
-Al final se lo intercambié por el envoltorio de un caramelo. Todavía guardo su ticket lo que significa que aún no he hecho el trueque que me corresponde: ¿Alguien quiere continuar la cadena?

Harrison Ford.

Hace unos días fui a Barcelona, anhelaba tanto el mar que me bajé al Maremagnum. Saqué muchas fotos, una de ellas era ésta. Anduve un buen rato hasta que, cansada de caminar, me acordé de ese banco frente al mar y decidí volver para sentarme allí. Cuando llegué, continuaba el mismo señor de la gorra, reconozco que prefería tener el banco para mí sola, pero no me importó compartir banco con aquel señor. ¡Qué gran sorpresa me llevé cuando vi que estaba sentada con Harrison Ford!

martes, 20 de julio de 2010

Mushing.


Gabás es un pueblecito del Pirineo Aragonés de tan solo 30 habitantes que está situado a más de 1200 metros de altura. Gabás es un lugar donde no llegó el teléfono hasta hace unos años. No saben lo que es una cabina, no tiene cobertura, no tiene bar, ni parque, ni piscina pública.

Un buen día subieron los de la ciudad, muy en serio, a poner unas señales en los caminos que salían desde Gabás que indicaban el MUSHING. ¿Cómo creéis que se tomaron los habitantes de Gabás la idea de tener algo internacional cerca suyo? Fue un verdadero shock. Algunos decían -¡tenemos mushing en Gabás! ¡Mushing!- Pero nadie sabía lo que era.

Pues bien, las estacas del Mushing indicaban el camino para encontrar las setas de toda la vida: Robellones, Ceps... Las sucias y viejas setas. Pero en vez de mantener su encanto por la vía de la tradición, lo antiguo, lo querido y lo propio se las dieron de listos. ¿No quedaría cien veces mejor indicar el camino del ROBELLÓN?. O lo que es mejor: el camino de LAS SETAS.

p.d. Por cierto en Gabás no tenemos ni siquiera Mushrooms (Champiñones).

sábado, 17 de julio de 2010

El juego de la soga


Escribo desde la lavandería mientras espero a que mi ropa salga. Hace un momento he visto como una mujer sacaba su ropa de la lavadora para depositarla en el carrito (el que más tarde conducirá hacia la secadora). Mientras sacaba la ropa me he dado cuenta de que algo pasaba. La mujer estaba tirando de la ropa, la sacaba como si jugara al juego de la soga. Tiraba de la ropa con sus dos manos. Y la ropa salía como si fuera un hilo. Una cadena de ropa. Sí. ¡La ropa estaba atada entre ella!
Aprovechando que mi lavadora había terminado y que estaba pegada junto a la suya me he acercado para preguntarle por qué ataba su ropa.

La mujer me ha explicado que es muy olvidadiza y que siempre consigue dejarse prendas: calcetines, bragas, camisetas, hasta algún pantalón oscuro dentro del tambor de la lavadora.
Así que, esta mujer, cada vez que va a la lavandería, exiende toda su colada en su sofá y entrelaza todas sus prendas formando una larga cadena de ropa.

Hay gente para todo, por no hablar de lo que hacen los chinos-lavanderos, sí en su mayoría son todo chinos, con la ropa que los clientes (iba a poner que los "humanos" ¿?) nos dejamos en las lavadoras o secadoras.

viernes, 16 de julio de 2010

¡3 horas seguidas conduciendo!


El otro día una compañera me contó que llegó tarde a la oficina porque cogió el coche para venir a trabajar (la agencia está en Union Square, donde más atascos y jaleo hay por las mañanas) y se sorprendió al ver que pese a haber muchísimos coches por las calles no se topaba con ni un solo stop ni semáforo en rojo. Susan llegó batiendo récords a la oficina así que, emocionada, decidió seguir conduciendo para ver qué pasaba. Efectivamente la suerte, el azar o la casualidad estaba de su lado ya que continuó conduciendo durante tres horas seguidas sin encontrarse nada que la detuviera. ¿Os imagináis tres horas seguidas conduciendo por Manhattan? ¡TRES HORAS! como si estuvieras en una autopista, como si estuvieras conduciendo en el Manhattan de Will Smith en I'M A LEGEND. Al final Susan tuvo que parar y aparcar porque: uno; llegaba tarde, dos; se le terminaba la gasolina y tres; empezaba a volverse loca y a sentir que era algo paranormal y que estaba abusando de ello.