
El otro día una compañera me contó que llegó tarde a la oficina porque cogió el coche para venir a trabajar (la agencia está en Union Square, donde más atascos y jaleo hay por las mañanas) y se sorprendió al ver que pese a haber muchísimos coches por las calles no se topaba con ni un solo stop ni semáforo en rojo. Susan llegó batiendo récords a la oficina así que, emocionada, decidió seguir conduciendo para ver qué pasaba. Efectivamente la suerte, el azar o la casualidad estaba de su lado ya que continuó conduciendo durante tres horas seguidas sin encontrarse nada que la detuviera. ¿Os imagináis tres horas seguidas conduciendo por Manhattan? ¡TRES HORAS! como si estuvieras en una autopista, como si estuvieras conduciendo en el Manhattan de Will Smith en I'M A LEGEND. Al final Susan tuvo que parar y aparcar porque: uno; llegaba tarde, dos; se le terminaba la gasolina y tres; empezaba a volverse loca y a sentir que era algo paranormal y que estaba abusando de ello.

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